Compare a un diputado con blog y a otro con página personal
La diferencia entre lo que puede hacer un diputado con un blog o con una página personal es evidente cuando se observa la bitácora del senador de Chile, Fernando Flores vs. la del legislador ecuatoriano, Guillermo Haro.
Las comparaciones, es cierto, siempre son odiosas pero en este caso vale la pena analizar cómo el formato blogy su espÃritu entregado a crear conocimiento en comunidad arraza con el antiguo y clásico sitio web personal.
Y eso que la página personal del Diputado Haro intenta de alguna manera darle un tinte de interés -a pesar del sentido claro de autopromoción- publicando en forma textual alguna de sus denuncias, seguimiento de sus temas en el Congreso a través de Google News y opciones para comunicarse con su correo.
Pero resulta difÃcil tapar el sol con un dedo…
Y al mismo tiempo podemos ver por qué aquella idea de que “un blog es una página personal” se queda sin piso. ¿O todavÃa podemos afirmar que es lo mismo? ¿Qué pasa cuando el ego es el eje de lo que se dice en un blog?
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El diputado Haro dice que el objetivo de su página es: “mantenerles informados sobre el proceso de fiscalización que vengo desplegando…” Entonces, diputado, que mejor razón para optar por un formato de blog, si va a publicar información periódicamente ese serÃa el formato correcto, o por lo menos usar una herramienta para administrar el contenido y tener una página con contenidos dinámicos. Eso de actualizar “a mano” la página solo serÃa justificable en estos casos:
- El webmaster en realidad no es un webmaster y está estancado en sus primeras clases de HTML.
- No existe webmaster y el mismo diputado montó la página (muy improbable, jeje)
- No hay las herramientas necesarias para montar un CMS (content management system), también poco probable, no estamos en Cuba, por ejemplo.
- Estamos todavÃa en los noventa.
Con excepción del tercer punto los demás también se aplican en lo que al diseño del sitio se refiere.
Creo que eso del ego tiene mucho que ver. Parece que el pensamiento es: “no importa que la página sea poco práctica o fea si mi nombre ocupa casi la cuarta parte de la pantalla”.
Cuando los directores de campaña empiecen a darse cuenta que se han puesto de moda las páginas interactivas, empezaremos a ver bitácoras de diversos candidatos a cargos de elección popular. De alguna manera los polÃticos siempre buscan autopromocionarse y considero que lo bueno o malo que tengan sus sitios web depende mucho del grupo de personas que estén encargadas de promocionar su imagen. Quizá el diputado ecuatoriano no tuvo la mejor asesorÃa en este aspecto pero estoy seguro que si le escriben les va a poner atención
En realidad, el problema mayor no es el tipo de sitio web que tiene un polÃtico sino la intencionalidad con la cual él escribe en la red de redes. Ciertamente que determinados formatos ayudan más que otros a la interacción, pero el formato no lo es todo. En nuestro paÃs estamos acostumbrados a votar en función de la imagen que proyecta el candidato y no en relación a ideas o proyectos claros.
Cuando el eje de lo que dice una bitácora es la propia persona, en ese momento es simplemente una página personal. Cuando el eje son las ideas, no. Necesitamos muchas bitácoras, incluso de polÃticos, donde se discutan los diversos aspectos involucrados en temas como la pobreza, los gobiernos locales, la seguridad social, los recursos naturales, la rehabilitación social, las enfermedades tropicales, las patentes, etc., con el fin de encontrar soluciones entre todos, sin cerrarnos en nuestras ideas sino conociendo las opiniones del resto y decidiendo en base a las argumentaciones más sólidas.
Se supone que la polÃtica “es el arte y la ciencia de servir a los demás”. En este sentido un buen sitio web de un polÃtico jamás deberÃa estar centrado en sà mismo sino en la gente, tanto la que está a su favor como la que no, y en cómo lograr el bienestar general.
asi de trucha es nuesta politica
este tipo de gente es de lo peor
Escribir para la gente y no para quien escribe es bien difÃcil pero ahà radica uno de los principios básicas por lo menos cuando nos enseñan a ser periodistas: servicio a la comunidad,
Lamentablente otros “públicos” le està n ganando la batalla a la comunidad en los medios llámense polÃticos, llámense anunciantes (lo que importa es o llámense empresas vinculadas.
¿Para quién escribimos?
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